lunes, 16 de junio de 2008

¿Hasta cuándo van a seguir vendiendonos la moto?

Esta vez quiero compartir un breve análisis sobre uno de los pensamientos, por lo menos para mí, más ciertos y admirables que la sociedad mundial del último centenario ha procreado, Noam Chomsky. Y digo admirable, porque son pocos aquellos los que tienen el valor y la responsabilidad de activarse contra las fuerzas controladoras de las sociedades, personas que no temen a sacudirse y salir del trance en el cual estamos metidos la mayoría de las poblaciones a nivel mundial, sobre todo nosotros los dominicanos :S Es lamentable sí, pero muy cierto. Nuestro pueblo, al igual que muchos otros, carece de personalidad, se vende a cualquier ofertica, sin importarle su dignidad ni su propio valor. Sin recordar que en el pasado hubieron hombres y mujeres que no dudaron en dar su vida por su patria, por sus ideales. Que lucharon para que alguna vez pudieramos afirmar y aclamar: Yo tengo un país que respeta mis ideas, que me da valor, que trabaja conmigo para que juntos progresemos, que no se aprovecha de mí, que sus intereses radican en mejorar el bienestar de todos y todas.
Pero la realidad es otra, ahora la vida no vale nada, ya no se vive...sobrevivimos. Es triste nuestra verdad, y la aceptamos sí, pero no hacemos nada, simplemente nos quedamos como zombies frente al TV viendo cómo nos alienizan constantemente. Señores, los mensajes subliminares sí existen!! no se crean tan impenetrables, porque aunque muchas veces pisamos el freno, la mayoría de las veces aceleramos sin darnos cuenta, sin saber hacia dónde nos conducimos, sólo por seguir el paso, como si estuvieramos ciegos, como un rebaño perplejo:


"Vivimos en una sociedad supuestamente democrática, pero donde los individuos no tenemos acceso al control de nuestros propios asuntos y donde quienes en realidad gobiernan no son los estados, sino grupos aún más poderosos: las grandes corporaciones financieras. En esta nueva democracia pasiva donde gobiernan las multinacionales y no los ciudadanos,
se necesita algo que sirva para domesticar al rebaño perplejo; algo que viene a ser la nueva revolución en el arte de la democracia: la fabricación del consenso. Es necesario que la gente piense de una determinada manera y hay que controlar por tanto los medios de comunicación, que son en definitiva quienes influyen en la opinión pública. La información se convierte así en un instrumento para la propaganda. Sí, consenso es la palabra mágica. Estas ideas son algo más que teoría. Es simple comprobar cómo los sindicatos tienen cada vez menos fuerza, los partidos políticos defienden prácticamente los mismos intereses y el anhelo social más importante es el de vivir por y para el dinero.
Así, con el consenso fabricado desde los medios y la ausencia de organizaciones que expresen una voz discrepante, el hombre acaba encontrándose sólo, lo que constituye una tremenda paradoja: Por medio de la manipulación de la cualidad más humana, la comunicación, el hombre pierde su don más preciado, el pensamiento. Acabamos como náufragos, sólos en medio de un mar de información. ¿Hasta cuándo vamos a seguir estando sólos mientras nos fuerzan a compartir un utópico pensamiento único; hasta cuándo vamos a seguir siendo espectadores pasivos; hasta cuándo, en definitiva, van a seguir ¿vendiéndonos la moto�? La respuesta a estas cuestiones está en gran medida en manos de gente como ustedes y como yo."

Lean: "¿Cómo nos venden la moto?" de Noam Chomsky.



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